Interseccionalidad vs Activismo Antiespecista
La interseccionalidad es una tendencia creciente entre grupos de activistas. Posiblemente cediendo a la presión social de quienes se asocian exclusivamente con un grupo afectado por algún tipo de discriminacion. ¿La interseccionalidad está alienando a activistas sociales y animalistas o antiespecistas hacia el desenfoque o estrategias poco claras?
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La interseccionalidad es un concepto teórico que surgió del feminismo negro. Fue acuñado por la jurista Kimberlé Crenshaw en 1989 para describir cómo las identidades sociales y políticas de una persona como la raza, la clase, el género, la orientación sexual y la discapacidad se entrecruzan. En lugar de tratar estas categorías de forma aislada, la interseccionalidad sostiene que las experiencias de discriminación y privilegio no pueden entenderse por separado, sino que están profundamente conectadas.
Por ejemplo, la experiencia de una mujer negra no es simplemente la suma de la discriminación por ser mujer más la discriminación por ser negra. Sus vivencias son únicas y están marcadas por la intersección de estas dos identidades.
Racismo, sexismo, homofobia, clasismo, xenofobia, especismo son algunos exponentes de discriminacion con diferentes rangos dependiendo de la ubicación geográfica. Los ismos políticamente incorrectos como dirían algunos.
Grupos que combaten uno de estos “ismos” suelen ser criticados por no enfocarse en otros o por ser exclusivos de un tema. Es decir reciben excusas o críticas públicas de porque no abordan otros de estos temas, creando una suerte de jerarquía de importancia.
Importantes porciones de la sociedad moderna están en contra de guerras, discriminacion de etnias, razas e índoles de género. Pero solo una fracción de estas porciones alzara su voz en son de protesta. Grupos feministas suelen abarcar filosóficamente posturas anti-racistas, grupos anti xenofobia suelen estar en contra de la guerra y suelen abarcar posturas anti clasistas.
Varios de estos movimientos suelen ser anticlasistas y anticolonialistas.
Hay quienes dentro de estos movimientos definirían posturas anticapitalistas como integrales de la lucha social, y con buenas razones. Pero esta postura revolucionaria está algo distanciada de un enfoque exclusivamente antidiscriminatorio por aspectos formales o visuales, de la búsqueda de equidad irrelevante al aspecto, forma, color, raza, edad y la más elusiva: especie.
El anti especismo es un punto aparte, una fracción de estas anteriores fracciones de luchas lo comparten. Sin embargo, quienes abogan por los animales suelen compartir varias de las otras posturas. Es decir, la abogacía por la abolición de la discriminacion por especies es más impopular que otras formas de activismo.
Posiblemente los grupos más típicamente afectados por la persecución interseccional son aquellos que combaten el especismo, los movimientos animalistas. Una excusa muy recurrente entre quienes experimentan disonancia cognitiva al sentir repulsión o disgusto por la explotación de los animales mientras al mismo tiempo los consumen, es mencionar otras problemáticas sociales, guerras o discriminacion y retar a los activistas sobre porque no están luchando por estas otras causas.
¿Es acaso esta crítica pública causante de un decreciente número de movimientos antiespecistas que ahora se enfocan en otros temas? Como dice la expresión “el que mucho abarca poco aprieta”. Comprender varias problemáticas en una suerte de complejo mesiánico lleva a la ineficacia en una u otra. Especialmente en un movimiento tan reducido, con menos de un 2% de la humanidad adoptando el veganismo, y un subgrupo de ese porcentaje dispuesto a abogar por los animales, la interseccionalidad en lugar de promover conciencia puede resultar en desenfoque y pérdida de impulso en el movimiento, alienando a activistas a migrar a luchas más populares.
Esta dinámica crea una jerarquía de opresiones, donde algunas causas son percibidas como más urgentes o válidas que otras. Esto podría desmotivar a quienes dedican su esfuerzo a la defensa animal, pues los seres más vulnerados del planeta, los animales, suelen ser discriminados y pormenorizados por muchos ubicando esta lucha al fondo de la escala jerárquica.
¿Es más efectivo que el movimiento se centre de forma monolítica en su causa, dejando a los individuos la decisión de involucrarse en otras luchas?
¿O es necesario encontrar una forma de ser solidario con otros movimientos de justicia social sin perder el foco en la abolición del especismo?
Sin desmerecer el esfuerzo de grupo alguno que aboga por justicia social, a mi parecer, dedicar el 90% del esfuerzo y tiempo de un activista a una sola causa puede resultar mucho más eficaz que dividir su tiempo en decenas de luchas. Lograr algún efecto mensurable en un objetivo requiere de organizadores, no solo seguidores y compromiso constante, y estos se diluyen al tratar de alcanzar varios objetivos que incluso pueden estar atizando diversificación y actuar como velo a problemáticas locales y principios éticos más trascendentales.
20 de Febrero 2026
Roger Paredes